La terapia Gestalt

 
Este enfoque terapéutico creado por Fritz Perls sintetiza influencias del psicoanálisis, psicología de la forma, psicodrama, teatro, pensamiento existencialista, zen, etc. Puede encuadrarse dentro de la Psicología Humanista (Tercera vía de la psicología), y comparte con este movimiento la visión esperanzada del ser humano que tiende a su atutorrealización, haciendo especial hincapié en el desarrollo del potencial del ser humano y poniendo el acento en reforzar las cualidades positivas de la persona.
En el centro trabajamos siguiendo la línea de Fritz Perls, entendiendo la neurosis como un síntoma de la maduración incompleta del individuo, un entorpecimiento de la sabiduría natural del organismo, que incapacita a la persona para mantener un equilibrio adecuado entre él y el mundo. En consonancia con la interpretación existencial del carácter de Claudio Naranjo y su concepción de la neurosis como sinónimo de oscurecimiento óntico, que conlleva una pérdida del ser.Nos guía el intento de una comprensión individual, buscando para cada paciente un lenguaje distinto a través de una actitud de transparencia como terapeutas.
Así la Terapia Gestalt se fundamenta en tres principios fundamentales: Valoración de la actualidad temporal (el presente vs. el pasado o el futuro), espacial (lo presente vs. lo ausente) y sustancial (el acto vs. el símbolo). Valoración de la atención y aceptación de la experiencia. Valoración de la responsabilidad. Erving y Miriam Polster añaden: el terapeuta es su propio instrumento en la terapia. La terapia es demasiado beneficiosa para limitarla a los enfermos.
En relación al primer punto, en Gestalt el terapeuta utiliza sus propios sentimientos y estados de ánimo como instrumentos terapéuticos, comprometiéndose plenamente con el principio de la actualidad espacial, el aquí de la relación. En cuanto al segundo, limitar la terapia al enfermo, tanto el concepto de enfermo como el de curación resultan hoy día anacrónicos porque nadie es capaz de escapar a la contaminación psíquica del entorno, en mayor o menor medida, neuróticos somos todos.